Poca presencia local en los proyectos ganadores de las licitaciones de energías renovables

Soluciones integrales de energías renovables

La licitación de energías renovables arrojó dos resultados positivos: en primer lugar, la potencia ofertada superó en seis veces a la licitada (se presentaron proyectos por más de 6.000 MW); y en segundo lugar, en las tecnologías de mayor relevancia, la solar y la eólica, los precios ofertados fueron inferiores, en promedio, al “precio de corte”.

Los precios de generación de energía eléctrica renovable en el orden de los 60 U$S/MWh es en principio auspicioso, considerando que en el mes de octubre, de acuerdo a lo que informa CAMMESA, el costo promedio de generación ascendió a 65 U$S/MWh. Ello implica que las competitividad de las energías renovables no es una cosa del futuro sino del presente.

Los reducidos precios, sin embargo, tienen también una contratara negativa: las chances de ganar en la licitación son menores para los inversores locales en relación a los internacionales. Los precios de venta de la energía reducidos acotan el margen de rentabilidad y las condiciones de financiamiento se vuelven cruciales. Solo para citar un ejemplo, mientras que los proyectos de origen chino accedieron a financiamiento a 20 años, con una tasa de interés del 3%, en la Argentina la mejor alternativa de financiamiento para parques de energía renovable - que tengan al menos el 30% de contenido nacional en la inversión - es la que fue lanzada por el Ministerio de Producción para el otorgamiento de créditos con tasa de interés subsidiada, que permitiría tener una tasa de interés del 4%, con plazo de 7 años. Los proyectos solares ganadores, que accedieron a financiamiento internacional de dichas características, ofrecieron un precio de 60 U$S/MWh y, tendrían una rentabilidad por encima del 27% anual. En cambio, con ese precio, un proyecto que se financie con crédito nacional, aun considerando que goce de los beneficios fiscales establecidos por ley, la rentabilidad promedio estaría en torno al 9% anual.

Con el esquema de incentivos hasta ahora vigente, la expansión de las energías renovables tenderá a fomentar las inversiones de empresas extranjeras en detrimento de las inversiones de empresas nacionales, excepto que éstas accedan a financiamiento con mejores condiciones que las que se ofrecen en el mercado local. Y también se priorizarán los componentes importados frente a los nacionales, tal como se ha observado en los resultados de la primera licitación, en la que en los proyectos solares adjudicados el 20% de la inversión correspondería a origen nacional, y en los eólicos, entre el 6 y el 20%.

Todavía queda un largo camino por recorrer hasta llegar a cubrir la meta de consumo eléctrico de fuentes renovables del 20% al 2025 que estableció la nueva ley de energías renovables. Para ello, habrá que incrementar la capacidad de generación eléctrica renovable en 8.000-10.000 MW, dependiendo del mix tecnológico de las inversiones, que podría representar inversiones en el país en la próxima década del orden de los US$ 10.000 a US$ 20.000 millones.

El horizonte es largo y las inversiones requeridas son de gran envergadura, lo que abre un espacio para todo: para las inversiones que ayuden a reducir el costo de la energía y para las inversiones nacionales que generen flujos de ingresos que se reinviertan en el país. Y también hay espacio para desarrollar parques de energía renovable en los que exista un predominio de componentes, partes y piezas y servicios de proveedores nacionales, especialmente en aquello que exista capacidad de fabricación, aprovechando esta oportunidad para fomentar la industria nacional y el empleo.